15 de abril de 2012

De Puerto en Puerto

Aunque a la luna de marzo le falte un abril,

le dije que no me importaría aquello,

que me daba igual tener que dormir en un cuchitril.

¡Qué coño me iba a importar tener que morir!

si el final del camino nunca nadie lo ha visto,

¡Qué más me da dejar de llorar por ti!

si las persianas de la fachada están todavía cerradas...


Me pidió que le azulejara de azul oscuro su corazón.

Que alicatara con retales de amor las esquinas

y que no dejase huecos sin cubrir,

pues sentada al frío por las mañanas,

tiritaba y los sueños se fugaban por las rendijas…


De cenefas azules y blancas le decoré la cara.

El viento nordés me perdió por aquél callejón,

de incógnito y sin razón de ser,

me disfracé de luz y entré.


Por el túnel del silencio me encogí, y llegué a ver

que la tranquilidad de la mañana fría

se había convertido en una calurosa tarde de primavera sin luz ni día.


JANDRO.

27 de marzo de 2012

A ti que te llaman angustia

La baranda  huye
y el vacío se derrumba frente a ti.
También un chinchineo grimoso,
una estremecedora alarma
que te punza.
 
La elección de la madera perfecta
para tu propio féretro; tu hermana desnucada
contemplas: yace en el suelo, inmóvil.
 
Derramándote sobre mi vientre,
te expandes, envenenas, comprimes.
 
Mi cáncer de próstata personal.

2 de marzo de 2012

Busqué sin éxito...

Busqué sin éxito
una letra adecuada
para mí.

La forma de mi fondo,
una caligrafía constante,
limpia.

Busqué y solo hallé la
inconsistente trazada, lazos
irregulares que fluyen
entrecortados,
como queriendo gritar
pero sin fuerza,
como queriendo...

Desisto así de buscar
la esencia de
mi escritura.

No es tiempo para ti

Huye, mierda, porque la gente te querrá hacer suya.

1 de marzo de 2012

Agridulce

Le ayudé a que se descolgase de aquél limonero,
pues cualquier limonar no es bueno.
Yo solo pretendía que se liberase de aquél árbol,
que se expandiese por el campo de la vida, y
si un día, de recaída, se perdía,
yo podría ser la semilla del nuevo limonero.


Pues ya que de limones va la cosa,
podemos hacer limonada con lo que sobra,
y en esa unión tan agria,
tendré disculpa para cogerte con los ojos cerrados.


Así que el escozor del limón fusionado,
al final acaba endulzando una historia de amor.


ALEJANDRO Q.